El orden de la lista no es casual
Los ingredientes se declaran por orden de cantidad, de mayor a menor. Eso significa que lo que aparece en primer lugar es lo que más hay, y lo que cierra la lista puede estar presente en cantidades muy pequeñas.
Es un detalle revelador cuando el producto se vende por un ingrediente concreto. Si un envase se anuncia por una planta que en la lista aparece en penúltimo lugar, después de los excipientes, la promesa de la parte delantera y el contenido real no coinciden del todo.
También verás nombres que no son ingredientes activos sino soporte: agentes de carga, antiaglomerantes, el material de la propia cápsula. Es normal que estén ahí; lo relevante es dónde queda lo que te interesa respecto a ellos.
La dosis por toma es lo único comparable
El dato que permite comparar dos productos no es el precio del bote, es cuánto ingrediente activo recibes en cada toma y cuántas tomas trae el envase.
Busca la referencia de «por cápsula», «por comprimido» o «por dosis diaria» y compárala entre productos. Un envase más barato con la mitad de dosis por toma no es más barato; es otro producto.
Cuando aparezca un porcentaje junto a un nutriente —el valor de referencia de nutrientes, o su equivalente local— te dice qué proporción de la ingesta orientativa diaria cubre esa dosis. Es una referencia poblacional, no una recomendación personal, pero sirve para situarse.
Las mezclas sin desglosar son la señal a vigilar
Cuando un envase declara una «mezcla» o «complejo» con un peso total y después lista sus componentes sin dar la cantidad de cada uno, no puedes saber qué proporción corresponde a cada ingrediente.
En la práctica eso permite que la mayor parte de esa mezcla sea el componente más barato, mientras el que da nombre al producto aparece en cantidad testimonial. No es ilegal, pero sí impide comparar.
Frente a dos productos similares, aquel que desglosa cada ingrediente con su cantidad te está dando información verificable; el que solo da el total, no.
Contenido neto, caducidad y registro
El contenido neto y el número de unidades te dicen cuánto dura realmente el envase con la pauta indicada. Es el cálculo que convierte un precio en un coste por día, que es lo que de verdad se compara.
La fecha de caducidad y el número de lote deben venir impresos o troquelados en el propio envase. Una fecha en pegatina superpuesta, torcida o que se despega es motivo suficiente para no comprar ese ejemplar.
El número de registro o notificación sanitaria del país es el último elemento a localizar. Cada país tiene su organismo y su formato; en las guías de compra por país de Vita360 encontrarás cuál corresponde al tuyo.